viernes, 22 de agosto de 2008

Cabe, también, destacar la publicación de trabajos como el ya citado de Castrillo Romón

Cabe, también, destacar la publicación de trabajos como el ya citado de Castrillo Romón, que presenta una panorámica bastante completa sobre el conjunto español, aunque las referencias al caso catalán sean muy escasas.

Además de ellos, contamos con una excelente monografía sobre una cooperativa, posiblemente la única, que pretendió, y en buena parte consiguió, tener una extensión por todas las regiones españolas. Nos referimos al antes citado trabajo de Arias sobre la Cooperativa Pablo Iglesias, nacida en 1926 por iniciativa de un grupo de obreros socialistas de Peñarroya-Pueblo Nuevo y que alcanzó en 1937 los 60.000 socios; llegaría a publicar una revista El Hogar Obrero, y a promover varias ciudades-jardín, aunque debido a las vicisitudes del periodo solo pudo construir un total de 244 viviendas en diversas ciudades españolas (Arias 2003). Este trabajo, tal como antes hemos señalado, reúne en sus primeros capítulos un excelente estado de la cuestión acerca de la vivienda obrera y de las casas baratas en España, en el que el autor enmarca la actuación de la citada cooperativa Pablo Iglesias .

A pesar de estos excelentes trabajos, seguimos sin disponer de estudios sobre el conjunto de España, sin que tampoco se hayan realizado estudios regionales. Por otra parte, se sigue manteniendo un cierto localismo, con escasas comparaciones -si exceptuamos el trabajo de Mar Domingo que establece un paralelismo entre Barcelona y Bilbao-; incluso en los trabajos de intención y perspectiva más amplia como el de Castrillo Romón las referencias a determinadas regiones o ciudades, por ejemplo Barcelona, suelen ser escasas.

Todo ello pone de relieve la necesidad de estudios de índole general y la consulta de los fondos depositados en los archivos estatales (especialmente el Archivo del Ministerio de Fomento-Fondo de casas baratas; Archivo General de la Administración) y municipales (Juntas de Casas Baratas), cuya utilización se ha mostrado muy pertinente y con grandes posibilidades en trabajos que los han utilizado, como el antes citado sobre la Cooperativa Pablo Iglesias.

Mediante la consulta de dichos fondos documentales se podría trazar una panorámica más completa sobre el cooperativismo en materia de construcción de casas baratas en el conjunto de España y en las diferentes localidades, que superara las escuetas cifras de las publicaciones de la época, o los datos recogidos por el Patronato de Política Social Inmobiliaria del Estado.

Por otra parte, sería necesario también investigar más a fondo tanto las primeras iniciativas cooperativistas como el entramado de las empresas inmobiliarias nacidas al calor de la legislación de casas baratas como constructoras o como entidades de crédito, o creadas a raíz de desarrollo del capitalismo español en el periodo de entreguerras. Dichas empresas superaron el marco de la promoción realizada generalmente por entidades locales e intervinieron en varias ciudades españolas. Cabe destacar entre ellas el interés que ofrecen el Fomento de la Propiedad y el Fomento de la Vivienda Popular S.A.

Con respecto al Fomento de la Propiedad, fue creado en Barcelona en 1912 al amparo de la Ley de Casas Baratas de 1911, y contó con sucursales en Madrid, Valladolid y Guadalajara; sabemos que contó con el arquitecto catalán Julio Fossas y el madrileño Senen Manuel Ruiz como facultativos, y conocemos sus actividades en Madrid (Barreiro 1992 p.100) y en Valladolid (Castrillo 2001, p.111), además de su importante actuación en Barcelona y su provincia (Tatjer 1998); esta sociedad, fue "una de las que más se benefició de las subvenciones estatales para la construcción de casa baratas", y "recibió el beneplácito del monarca, el apoyo político (además de económico) de los gobiernos de la Restauración y el aplauso de la prensa, lo que muestra su conveniente adecuación al marco ideológico de los círculos del poder del momento" (Barreiro 1991, p. 98).

Por su parte, el Fomento de la Vivienda Popular S.A. sería creada en 1926 en Barcelona, y estaría conectada a través de varios consejeros comunes con el sector bancario y de la construcción. Se convirtió en una de las principales constructoras de casas baratas en toda España, actuando en Barcelona y su provincia, en Córdoba, Sevilla, Badajoz y Santa Cruz de Tenerife, tal como hemos señalado en alguno de nuestros trabajos (Tatjer 1998) y corroboran igualmente varias monografías.

Hay que citar, también, al Fomento de Casas Baratas S.A., sociedad creada el 1923, y a FOCSA, así como el caso de la empresa Miró y Trepat, con el también arquitecto catalán Eduardo Ferres al frente, que intervino en la construcción de numerosos grupos de casas baratas en Madrid (Barreiro 1991, p. 266-267). En cuanto a las iniciativas de base madrileña destaca la Constructora Madrileña S.A., que construyó la barriada militar de Burgos, y La Cooperativa Nacional de la Habitación Popular que promovió viviendas para obreros en Guadalajara, Sitges, y otras ciudades españolas, viviendas que fueron construidas por el Fomento de la Propiedad.

Otro caso a destacar es el del Banco de Ahorro y Construcción, fundado en 1920, y que partía del principio cooperativo y cuyas actividades se extendieron por toda España (Masso 1924); aunque entre sus finalidades estaba la construcción de barrios obreros, la mayor parte de su acción se desarrolló en forma de viviendas dispersas unifamiliares aisladas (Burgos, Madrid) o entre medianeras (Barcelona, Hospitalet), y a veces formando pequeños grupos (en Badalona, Valencia, Bilbao y León).

En situación similar al Banco de Ahorro y Construcción estarían una serie de pequeñas entidades de crédito y cooperación de carácter local (Ahorro y Previsión, Previsión y Hogar, La Constructora Obrera) cuya finalidad era la construcción de casas baratas a partir del ahorro de los socios mediante cuotas mensuales (Tatjer 1998, p.424).

La presencia de estas cooperativas y entidades de ámbito nacional se debe al cambio de orientación que estableció la normativa de la Ley de Casas Baratas de 1921, que favorecía la entrada de sociedades en la construcción de dichas viviendas, a la vez que estimulaba la organización de cooperativas de caracter profesional claramente manifestada en las nuevas denominaciones que tuvieron algunas de esas promociones (calificadas como de funcionarios, militares, empleados municipales, carteros, periodistas, descargadores de algodón, ferroviarios etc.), las cuales pierden, en la mayor parte de los casos, aquellos nombres tan vinculados a los conceptos fundacionales del cooperativismo español (Fraternidad, Amistad, Progreso, Armonía, Bienestar, Porvenir). Al mismo tiempo acaban por hacer desaparecer tanto las formas de tenencia en régimen de alquiler (Tatjer 1998, p. 424), como las propuestas de prestación de trabajo característica de algunas cooperativas creadas en ciudades como Burgos en los inicios de la aplicación de la primera Ley de Casas Baratas.
http://64.233.183.104/search?q=cache:lytzQCSN9VoJ:www.ub.es/geocrit/sn/sn-194-23.htm+memorias+de+pe%C3%B1arroya+pueblonuevo&hl=es&ct=clnk&cd=228&gl=es

No hay comentarios: